Manuel Molina

Manuel Molina
Retrato de Ramón Palmeral 2017

lunes, 13 de marzo de 2017

RUGE LA SELVA. soneto de Manuel Molina




6
ruge la selva

Ruge la selva nueva de la vida
 en huracán de lenguas imponentes
que a manotazos secos y calientes
descorchan la raíz que vive hundida.

Toda la tierra yace estremecida
 en aluvión de sombras inclementes
 que desgarran los nidos y las fuentes
 y el lirio y el color en su caída.

Todo se vence y raja en esta furia
 que desgrana su lumbre a borbotones
 y dispara su dardo venenoso.
Es un aliento largo de lujuria,
un vendaval de rojos corazones
 que no pueden vivir en el reposo.

Manuel Molina
"Hombres a la deriva" 1950




8
SABOR DE LA TIERRA

SaBOR de eternidad, entraña viva
que perdura en el tiempo, corazones
 que levantan la tierra a borbotones
en un ansia caliente y positiva.

Pura ilusión de fuego radioactiva
 que hace vibrar delirios, emociones
 que levantan el alma a los balcones,
cumbres de la fragancia pensativa.

Sabor del tiempo, del dolor, del luto,
 cimiento del presente, del futuro,
simiente de la savia, flor o fruto.

Maduro como el grano y tan maduro
 como todo lo vivo y lo absoluto
en la piedra grabado de tan puro.

Manuel Molina 



9

AMARGO
  Para borrar la hiél que hay en mi pecho
 todo el amor del mundo no es bastante,
 no es bastante la fe, ni la constante
 llamada de mi sangre es de provecho.

Se necesita un surco bien derecho;
 una semilla nueva y penetrante
 para hundir en la huella del instante
el corazón de un hombre recién hecho.

Corazón de la tierra, pueblo nido
 del hombre elemental, sin compostura
que disfrace su ser para el olvido.

Sencilla majestad, ¡oh, criatura
 que siente universal todo el latido
 de esta vida de muerte y hermosura!

Manuel Molina




15



AL AMIGO

JARDÍN de plenitud, vergel cuajado
en el hondo perfume de una vida,
 caudal donde la voz vive y anida
un tesoro de luz ensangrentado.

Crepita, sobre el aire levantado,
 un haz de corazón, un alma herida,
 una fiebre de besos encendida
 en su pasión de tronco derrotado.

Amor de entraña, cáliz de ternura
Donde el vértigo ahoga su delirio
De caricias, de gozo, de amargura;

Donde el éxtasis queda, donde canta
La fragua silenciosa del martirio
Que ha forjado de oro su garganta.


16



VIBRACION
A Juan José Esteve

El viento es una luz desesperada
 sobre un campo de nieve malherida,
 es una sangre roja y esparcida
 entre todas las hojas, deshojada.

El viento es una llama enamorada,
 un alma tan fugaz, tan encendida,
 que hasta el silencio canta por su huida
 como una liebre loca y disparada. 

El viento es un clamor, un vivo anhelo,
un irse más allá de donde alienta
 el corazón de un hombre apasionado.

En las manos del viento voy de vuelo,
 sus alas me acarician, y me avenía
 la vibración que el aire me ha dejado.



18

SOLO un país remoto de esperanza me aguarda.

Aquí sólo la sombra, sólo la voz oscura,
sólo el palpar antiguo de los cuerpos opacos,
sólo la sombra negra de las tierras baldías,
 el clamor angustioso de las noches sin eco.

Aquí sólo caminos sin fin, sin elementos,
sin orillas siquiera, sin presencia,
caminos que no tienen la huella de la sangre
 y no saben del polvo que enturbia la cosecha.

Arañas y graneros, golondrinas, gusanos,
 duermen la siesta escasa del hambre, del abismo,

del sonoro oleaje del dolor infecundo
 donde todo se muere, se consume, se abrasa.


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