Manuel Molina

Manuel Molina
Retrato de Ramón Palmeral 2017

sábado, 25 de marzo de 2017

Logo de Manuel Molina en su centerario, diseñado por Francisco Sánchez Soria



  





Diseño de Francisco Sánchez Soria del logo para las conmemoraciones del centenario
de Manuel Molina Rodríguez.



Sinopsis:

Una vida – la de Manuel Molina- contenida entre dos signos de escritura, que le abrieron y le cerraron el interrogante de su existencia.

El signo, aquí traiciona su identidad, abandona el abismo de la pregunta y se materializa en el objeto querido “la pipa”.
Pero la pipa como en Magritte “Ceci nèst pas une pipe.”

Es el perfil antropomórfico de una cabeza que existe en el vacío entre dos signos que no lo son.

Al fin lo que nos queda de él sólo es el humo de su nombre.




El postimo o postsurreamismo de Manuel Molina en "Hombres a la dereiva"



   Cuando leo e interpreto los nueve poemas libres (sin metro ni rimas) de Hombres a la deriva,  observo y aprecio con notoria claridad que son poemas de vanguardia literaria en los años cincuenta. Vanguardia significa ruptura con lo anterior, rebeldía, sedición contra lo establecido, contra la academia, contra el orden. Si lo hicieron algunos poetas, entre ellos Molina, es equiparable a los pintores del grupo del El Paso, que en la entelequia del apelativo podíamos entenderlo como un paso hacia la modernidad en una España, negra sumida en el aislamiento internacional (entramos en la ONU en diciembre de 1955, y EE.UU, nos reconoció en diciembre el 21 de diciembre de 1959 con la visita a España del presidente de los EE.UU, Eisenhower, por el interés estratégico de la península con la instalación de las bases militares, por considera a España fuera el eje del comunismo.

    Las vanguardias y el surrealismo de Molina en los nueve poemas libres, y en el sentido metafórico de algunos sonetos, observo un grito de rebelión y deseos de libertad contra el régimen franquista represor, y no existía otros sistema de rebelión que la expresión por medio de las arte El Paso (Feito, Saura, Miralles, Juan Francés, Vito…) que se expresan con obras abstractas, que eran agradable al régimen al régimen al suponer un apuesta por la modernidad. Sin embargo, tanto no apreciaban que estos estilos artísticos, influenciados también por el expresionismo abstracto norteamericano, era una forma de crítica encubierta contra lo establecidos, porque como he comentado anteriormente vanguardia supone ruptura, rebelión y sedición contra el orden conservador y religioso católico impuesto y establecido.

     Nuestro cerebro está diseñado para apreciar y contemplar la armonía del realismo figurativo, de la música clásica o de la poesía bucólica y comprensible. Por lo tanto los poetas  el movimiento del “postimos” literario y artístico que surgió en España en 1945 y que se propuso renovar la estética de todas las vanguardias de principios de siglo, suponía una forma de desacuerdo con el régimen dictatorial.

     De alguna forma Manuel Molina conocía a los poetas del “Postismo” cuyo nombre es la contracción de postsurrealismo (como puede leerse en el Segundo manifiesto, aparecido en La Estafeta Literaria, número especial de 1946. Publicaban la revista Postimo, el nº 1 salió  en Madrid. Los fundadores de este grupo fueron Eduardo Chicharro Briones, Carlos Edmundo de Ory y Silvano Sernesi, pero que en un principio quiso significar "el ismo que viene tras todos los ismos".  Movimiento que fue impulsado por Carlos Edmundo de Ory (1923-2010) y Eduardo Chicharro Briones (1905-1964), y en él figuraron durante algún tiempo escritores como Francisco Nieva (1924-2016), Ángel Crespo (1926-1995), Gloria Fuertes (1917-1998), Antonio Fernández Molina (1927-2005), Fernando Arrabal (1932- ), Antonio Beneyto (1934-), Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981), José Fernández-Arroyo (1928- ), Félix Casanova de Ayala (1915-1990), Federico Muelas (1910-1974), Jesús Juan Garcés (1917-1983) o Carlos de la Rica (1929-1997).

     A estos nombres se deben incluir a algunos un periférico (por residir den Alicante) como Manuel Molina, Carlos Sahagún, Santiago Moreno Grau,



     Volviendo a la teoría de por qué lo abstracto (hija de las vanguardia) no chirria en el cerebro y nos provoca rechazo, se debe a que nuestro cerebro está diseñado. Cuando nuestro cerebro está en armonía y serenidad (todo en su sitio) se halla en estado de felicidad, por el contrario, la ruptura de esa armonía converge en la agresividad es un rasgo biológico del ser humano y constituye una herramienta al servicio de la supervivencia de la especie, que sin esta característica no hubiera podido evolucionar ni perpetuarse como tal. Los artistas: músicos, pintores, escultores o poetas buscamos con nuestras obras abstractas romper esa armonía estética símbolo de belleza. Por ello en cuanto existe algo que no está en su sitio, o desagradable como uno de los cuadros de Saura, nuestro cerebro chirría, y no está cómo. Pues esto es precisamente la sensación  que buscamos por poetas del postismo o postsurrealimos en el lector, una reacción que se despierte de su letargo o de sus zona de seguridad, por ello como he comentado con el surrealismo y la vanguardias (expresionismo, atracción o paroxismo) buscamos una ruptura, una fisura o falla para que nuestra mente cambie su percepción armónica, y le provoque un rebeldía, que le despierte el deseo de recomponer ese puzle presentado o composición abstracta. Es decir, que la reacción de rechazo esta buscada adrede, intencionadamente. Poe ello, cuando no se tiene plena conciencia de la existencia de estos dos mundos diferentes: realismo y abstracción, nuestro cerebro no lo comprende. El realismo en la representación de algo concreto, y la abstracción es la representación de lo no concreto.

      Al leer un poema de vanguardia o del postismo, en el caso de Molina, nuestro cerebro nos dice: «Aquí hay algo extraño que no comprendo y por lo tanto no está bien, no está en la armonía».   Cuando Molina escribe «Romper el mecanismo de los paso/ la automática cuerda/ que encasilla un número,/ un lugar, una fecha,/ un fichero de nombres y mas nombres/ y individuos y bestias. (vv.23-28 de 1 “Mensaje al ciudadano”)  nos rompe los esquemas de la comprensión lógica y es com compararlo con un cuadro amarillo con trazos negros (inarmónicos) como los que pinto Luis Feito en los años cincuenta, no es están armonía cómoda. Escomo si un día saliera un arco iris cuadrado o triangular, qué diríamos, que la naturaleza se al vuelto loca, nos apesadumbraría, sería un más presagio y un más agüero. ¿Qué ha sucedido?, sucede que la Naturaleza quiere llamar nuestra atención o provocarnos un sentimiento extraño e incómodo. Pues esto es lo que buscan los artistas pintores o poetas: provocar la atención, más simple to tenemos con las gordas de Botero, lo que hace es llamar nuestra atención a través de rompernos la armonía del concento de belle en la mujer que tenemos preconcebida.  Pareciera como si lo que no es bello no está en orden o es normal. Estas muestras artística o poéticas lo que intentas en provocar para llamar nuestra atención, premeditadamente, para que destaque o chirríe en nuestro se cerebro, y éste se detenga y preguntarse ¿qué es es lo que está pasando aquí?.

 Por ello la poesía surrealista y postista de Molina haya que leerla  desde el punto de vista de lo que he argumentado.

    El momento político de la  España franquista represora de todo avance, después de que los rebeldes fueran los vencedores de la guerra civil, en una España negra controlada por la censura y por la iglesia católica, donde toda actividad cultura era retraso y  conservadurismo, aparece la modernidad de estos hombres sin rumbo, o a la deriva; resulta de que estaban bien mirados por la censura y el propio régimen, porque suponía para ellos una apertura hacia la modernidad, para evitar el cerco internacional; y, de alguna manera, los artistas y poetas estaban gritando libertad, burlando a la censura y a los fascistas sumidos en el conservadurismo, porque en resumen: vanguardia es ruptura con lo anterior. 

Ramon Fernández Palmeral
(Fragmento del libro "Hermenéutica de Hombres a la deriva", 2017 
25-03-2017

  

sábado, 18 de marzo de 2017

Hoy 17 de marzo, hubiera sido un gran día para Manuel Molina.

 

 


El arte que no cesa

La Lonja de Alicante acoge la mayor exposición dedicada a Miguel Hernández con obras de 130 artistas inspiradas en el poeta

18.03.2017 | 01:30
El arte que no cesa
La Comisión de la Memoria Histórica subraya que con esta muestra «saldamos parcialmente la deuda eterna» con el oriolano.
«El arte rescata y resucita, y el cielo certifica que en la vida se quedan para siempre, indefinidamente, poemas como El niño yuntero o las Nanas de la cebolla», escribe José Luis Ferris –que acaba de actualizar su biografía sobre Miguel Hernández– en la antesala a la mayor exposición dedicada al «poeta del pueblo» en Alicante, que se inaugura hoy a las 19.30 horas en la Lonja del Pescado y que se podrá contemplar hasta el 7 de mayo.
Homenaje a Miguel Hernández 75 es el tributo que la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica rinde al poeta universal autor de Viento del pueblo, El rayo que no cesa o Perito en lunas. Un homenaje en el 75 aniversario de su muerte al que se han sumado 130 artistas, fundamentalmente alicantinos, pero también valencianos, castellonenses, murcianos o granadinos. Aunque inicialmente estaba previsto que fueran 75 los creadores llamados a participar, la cifra se ha duplicado y podría haber sido mucho mayor, ya que otras 98 se han quedado fuera por cuestiones de espacio, apuntó ayer Carme Jorques, comisaria de la muestra, quien añadió que «esta no es una exposición al uso, es algo más, porque renueva una concepción de la cultura y la historia que ha estado manipulada». Con ella, indicó Vicente Carrasco, de la Comisión de la Memoria Histórica, «saldamos parcialmente la deuda eterna que tenemos con Miguel Hernández».
La mayor parte de las obras se han realizado ex profeso para esta exposición, apuntó la comisaria, cuyos artistas se han inspirado en la figura o en los versos de Miguel Hernández, en su tiempo o en su legado. También se han ceñido, casi todos, a las dimensiones de 75 x 75 centímetros, en referencia a la efemérides, al igual que se hizo con la anterior exposición de 50 x 50, donde medio centenar de artistas unieron su arte en 1992 en su memoria en el 50 aniversario.
La lista de artistas es larga y en ella se encuentran nombres de trayectoria consolidada como Antoni Miró, Joan Castejón, Joaquín Michavila, Genovés, Elena Aguilera, María Chana, Javier Lorenzo, Eduardo Lastres, Pepe Azorín, Pedro Muiño, Cayetano Ferrández, María Dolores Mulá o ya fallecidos como Arcadi Blasco, Mario Candela, Segundo García o Adriano Carrillo –junto a su hijo del mismo nombre, que salvó su pieza del incendio al haberla cedido ya a la muestra–, además de jóvenes como Perceval Graells, Xavi García, Luisa Pastor, Chemi Galiano, Santiago Delgado o Juanjo Hernández, entre otros muchos.
La muestra tendrá carácter didáctico con visitas guiadas y será itinerante. Esta es una de las iniciativas materializadas de la Comisión Cívica, que también reclama un monumento a los republicanos que murieron en el Puerto en el fin de la Guerra Civil, o un busto dedicado al capitán Dickson del buque Stanbrook.
El concejal de Cultura, Daniel Simón, consideró «un honor» acoger «al poeta del pueblo, un icono de la cultura española» en una propuesta «extraordinaria». Mª José Espuch, edil de Memoria Histórica, subrayó la importancia de rescatar la memoria y recordó que «aunque momentáneamente hemos perdido el nombre de las calles democráticas, aún conservamos el barrio de Miguel Hernández, que ya no es de José Antonio».

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Nota tomada del Diario Informacion por Ramón Palmeral que asistió al acto de inauguración.

viernes, 17 de marzo de 2017

"El superviviente" "A Vicente Aleixandre" "Hombres a la deriva", Manuel Molina 1950







el superviviente
A Vicente Aleixandre
Aquí, junto a esta sombra de mar desva­necido
todo tu cuerpo huele a vida prematura,
a niño recién hecho que navega en la espuma
del estiércol que aflora su inútil geografía.
Aquí, junto a esta pausa
que va y viene en la noche,
donde todo se hunde con avidez de rayo,
tu ser despereza,
se levanta y se yergue
como la sombra misma que quisiera cubrirte.
La muerte ya ha ceñido su cintura concreta
y el mar, ceniza grave, paladea su fruto;
 el silencio se asoma al siniestro que muere
 en soledad de sombras superpuestas y nulas.
 No quiero preguntarte por qué levantas alas
entre tanto cadáver que orilla tu destino;
 sólo quiero decirte esas cuatro palabras
 que siempre dice uno cuando todo lo ignora.
 ¡Qué mar, qué desventura!, de qué camino ciego
 venían tus relojes ciñéndote a sus horas,
 cuando, desde la noche, amaneciste solo,
sin nada donde asirse tu soledad madura.
 ¡Qué viento, qué trinchera, qué nave congelada
 te salvó de la asfixia que quemaba la tierra!
Fué, acaso, el hilo terco que une dos edades
 o el soplo milagroso que convoca a los cuerpos
 Aquí, superviviente del vértigo que anula,
entre el polvo transido,
 en la lágrima enjuta,
viajero en la sombra del más alto destino,
 el poeta te nombra
 Poeta de la Vida.

jueves, 16 de marzo de 2017

Poema número 19 de "Hombres a la deriva" de Manuel Molina y comentario de Ramón Palmeral






19

SOY esclavo de la libertad que llevo dentro
 y lucho dentro de la esclavitud por ella,
ella es la fuerza que me arrastra y sabe
 cuáles son mis ideas.

Despierto entre sus brazos amorosos,
 y aunque siento el rigor de las cadenas
 soy feliz, porque siento más adentro
 el sereno fluir de mis ideas.

Me sé todo el lenguaje de los ángeles,
 he aprendido a cantar con las estrellas,
 a hablo con Dios, escucho su mensaje
 que es doctrina que saben mis ideas.

Tengo el alma transida de silencio,
 escucho su rumor de gran colmena,
 mi amor se queda mudo y extasiado
 ante el claro latir de mis ideas.




Al menos, en los años cincuenta la censura era muy estricta, y por ello, el poeta o los poetas no podían decir nada contra el régimen franquista, ni sobre la posición partidista durante la guerra civil. Por consiguiente, los poemas que se componían entonces no demostraban una posición crítica, sino adscrita al régimen. En cada provincia existía una oficina dependiente Delegación Nacional de Prensa y Propaganda.
   A veces, pienso que Molina ante el silencio impuesto por el régimen burla a la censura simplemente con el título, Puesto que Hombre a la deriva, podría significar –esto es solo una hipótesis- como si quisiera decir «ciudadanos sin rumbo», a la deriva de la imposición del régimen franquista, como si fuera zombis, sin opiniones ni pensamiento divergente, sino hombres, que sin democracia, iban como si tuvieran lavado el cerebro. En los tres sonetos a Miguel (págs. 41-44) que muy bien es en realidad una elegía nos da una descripción de la época “Desde este mundo triste donde habito…” (verso 4, pág. 41), o “Aquí viven los ángeles del luto…” (v. 1, pag. 43),  “… no sabes de esta vida desligada/ de todo lo más noble y lo más puro” (v. 3-4 pág. 45). De una forma pesimista y velada nos habla de la vida de los españoles de aquella época, en la que quien no estaba en la cárcel estaba sometido al silencio.
   Por lo tanto Molina, que había servido tanto a la República en el real Cuerpo de Carabineros, como soldado carabinero, como después hace el servicio militar forzoso y de reemplazo son los nacionales, tiene oro punto de vista.
    Quizás si nos detenemos en la lectura sublimar de este libro, vemos una crítica, a a través de a imágenes sombrías, triste, míseras, decepcionante. Este libro hay que leerlo en términos de crítica al régimen con expresiones personales.