Manuel Molina

Manuel Molina
Retrato de Ramón Palmeral 2017

martes, 30 de mayo de 2017

DORADAS INGRAVIDEZ DEL TIEMPO. A Manuel Molina en el I centenario de su nacimiento. por Ramón Palmeral



5.- DORADA INGRAVIDEZ DEL TIEMPO


               A Manuel Molina en el I centenario de su nacimiento

Como “Hombres a la deriva” de un sueño imposible
de un navío que navegara lleno de las piedras,
de un navío cargado de esperanzas
con mástiles de versos vuelan como las hachas
veloces que los pinos derriban.

Tu amigo Miguel -guadaña 1942-
hacia las ocho orillas brillantes de las cuevas
donde habitan la almas de los ruiseñores
que cantaron sobre sus fusiles azules.
En un charco dormido como un sueño leve
siguen escribiendo las y canciones
                               que
se revuelcan en la tierra deshecha en surcos
dominados por un arado de plata hiriente
sin “espadas como labios” de tu amigo epistolar
Aleixandre, que se fue tras la sombra transparente
para dormir bajo el cetro de cal y piedra viva.

Tu centenario no parece desprenderse
de las alas marchitas. Los relojes se ajustan
a sus horas, minutos y segundo,
Caminas ligero entre el palmeral oriolano
con fiebre de los besos que son rojos
         como Domingos de Pasión
                             bajo:
          “El viento una llama enamorada”
que hasta el farragoso silencio del martirio
huyen  como una libre loca
      que se refugia en tu herida de poeta grande.
Y tú Manolo  recordarás al poeta enjaulado tras las rejas
           –la de la pantera Rilkeana–
 que la mirada torturada, apretado el corazón que galopa
en el anhelo por ser poeta del pueblo.
 Dolor sonoro de las olas en el estío
 del este mar de Ulises que nos ahoga entre las boyas
que flotan de un puerto amigo salvajemente
 olvidado en una bahía de Leuka.

Compras un salvoconducto de un argonauta
para el fin del mundo entre los sargazos y los atunes
dibujados en una crátera griega.
    “Me sé todo el lenguaje de los ángeles” hablo contigo
entre
 enturbiados  tracios y troyanos personaje:
                         de la tierra era en el surco de la vida.
camina sin descanso a hacia los 100 años,
 con magnolios temblando en el agua fría.

Ramón Palmera
De su libro "Lágrimas ebrias de melacnolía" de venta en Amazon y LULU

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